El poder del elogio sincero…

Quiero hacerte un par de preguntas…

¿Cómo te sentiste la última vez que recibiste un elogio?

Seguramente te sentiste muy bien, contento, motivado, con ganas de seguir haciendo lo que estabas haciendo o incluso con ganas de mejorarlo. Eso que tú sentiste es lo mismo que otros han sentido cuando de ti ha salido una palabra de reconocimiento o de felicitación.

 La segunda pregunta es ¿Hace cuanto no das un elogio a una persona?

El elogio es un valor olvidado del cual se ha menospreciado todo su poder, y este poder radica en que cuando se da un elogio sincero les daremos a los demás un motivo para continuar dando lo mejor de sí.

Existe la creencia en muchas organizaciones que una buena remuneración económica es la base del sentido de pertenencia, junto a este existen muchos otros factores que pueden llegar a ser incluso más importantes, entre los cuales está el ser escuchado, el que sus ideas sean tenidas en cuenta, y sin duda, el reconocimiento o elogio.

En este aspecto existe un gran error en muchos directivos, los cuales creen que cuando un colaborador hace bien su trabajo, no hay necesidad de reconocérselo ya que para eso es que se le paga, pero al momento de un error, ahí si están listos a criticar y resaltarlo.

El líder moderno entiende claramente que toda persona merece ser reconocida, y no solo ante él sino ante los demás, son cada vez más las organizaciones que incentivan o reconocen los pequeños logros que tienen sus colaboradores, ya que entienden que estos son la base de las grandes metas de la organización.   

Lo mismo sucede a nivel de pareja o de familia, se exige muchas veces al conyugue a cumplir con acuerdos prestablecidos, a cumplir con sus aportes en el hogar, o a participar activamente en la relación de familia, y cuando este lo hace no se reconoce debido a la creencia de que al fin y al cabo ese es su compromiso, sin pensar que perfectamente podría no estarlos cumpliendo.

O pedimos a nuestra pareja que se comporte con nosotros de alguna manera que nos gustaría y no se lo reconocemos cuando lo hace porque simplemente es que así es que se debería comportar.

O en el caso de los hijos, muchas veces se les exige y se les exige sin tomarse el tiempo de analizar que el mejor premio que quizás pueden recibir de nuestra parte, es reconocerles cada logro que van obteniendo en el desarrollo de su vida por más pequeño que este sea. Eso los motivará a buscar siempre hacer lo mejor.   

Sucede lo mismo en el caso de los compañeros de trabajo y de los amigos, muchas veces por el ego y por el manejo de relaciones competitivas, no se reconoce el esfuerzo de los demás, sin darnos cuenta que cada que damos un elogio sincero estamos sembrando lo que queremos recoger para nosotros.

De ahí que la misión que tiene un líder moderno, tanto en las organizaciones, en su hogar y en sus relaciones interpersonales, es generar una cultura del reconocimiento que ayude a las personas que lo rodean a sentirse motivados, respetados y amados.

A todos nos gusta el elogio, el que nos reconozcan el esfuerzo que hacemos, pero para que esto suceda, sin duda tendrás que aprender también a reconocer el esfuerzo de los demás, la vida es un perfecto equilibrio, si te falta reconocimiento por las cosas que haces seguramente no estás dando los suficientes elogios a los demás. Piensa un poco al respecto, y recuerda que como dice en Mateo 7:2, “con la medida con que midáis se os medirá”.

Los mejores matrimonios, las mejores relaciones con los hijos, o las mejores relaciones de amistad, son sociedades de admiración mutua, empieza por reconocer en el otro todo lo bueno y hazlo con frecuencia, y pronto te darás cuenta como ese reconocimiento retorna a ti de alguna u otra manera de la misma persona.

Si deseas generar un compromiso contigo mismo de elogiar más a los demás, ten en cuenta que no se necesita el gran éxito para reconocer a alguien su labor, el mejor elogio que puede recibir una persona es justo cuando está en camino a sus metas dando pasos pequeños, y no cuando ha llegado, ya que ese elogio será la base motivacional para centrarse en lograr sus grandes objetivos.

RETO

Te propongo empezar por asegurarte de dar un elogio sincero al día, bien sea en tu trabajo, hogar o a tus amigos, y si es a los 3 grupos mejor. Has esto por al menos 30 días, y luego otros 30 días con 2 elogios diarios. De allí en adelante se habrá convertido en un hábito del cual no te imaginas todo lo que vas a ganar.

Ejemplos:

En el Trabajo (colaboradores o compañeros): Excelente trabajo, que gran avance has hecho, me gusta tu actitud sigue así, cada día lo haces mejor, etc.

En la Pareja: Gracias por todo lo que haces, gracias por este día, me encanta como te ves, cada día te veo más lind@. Etc.

A los Hijos: Gracias por haber nacido, gracias por elegirnos como tus padres, que buen esfuerzo estás haciendo, me encanta saber que estas mejorando cada día, sé que tú puedes porque eres muy inteligente, etc.

A los Amigos: Gracias por tu amistad, valoro mucho tu amistad, me agrada lo que haces, te estoy viendo crecer y me alegra, tienes una linda familia, me alegran tus éxitos.

Pruébalo, es más sencillo de lo que puedes creer.

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Andrés Rada Restrepo
Psicólogo – Neuropsicólogo
Máster en Programación Neurolingüística (PNL)
Coach Personal y Conferencista Internacional.
Página Oficial en Facebook: www.facebook.com/AndresRadaAutor

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